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Usos medicinales

Cuando se aplica el chile sobre la piel para tratar irritaciones, al igual que otros remedios picantes y acres como la mostaza (Sinapsis alba), provoca irritación e hinchazón y aumenta la circulación de la zona. Por eso se añade a lociones, linimentos y pomadas para el dolor muscular, que nutren y eliminan las toxinas de los tejidos.

Los chiles se clasifican según la potencia de su sabor: cuanto más picante, más alto es el nivel de capsaicina, constituyente activo principal de la carne del chile, que al principio aumenta el dolor y la inflamación, pero luego insensibiliza las terminaciones nerviosas, lo que reduce el dolor.

Esta acción se usa en las cremas de capsaicina para tratar afecciones como neuralgias pos herpéticas (herpes zóster), dolor nervioso asociado a la diabetes y también varios sarpullidos. Estos productos suelen obtenerse solo con receta.

El chile no se suele emplear solo, sino que suele añadirse a otras hierbas para reforzar y estimular su acción sobre el organismo. Si se añaden pequeñas cantidades de polvos, salsa o tintura de chile, se pueden aumentar de forma importante los efectos de una mezcla herbaria. Por ejemplo, para tratar una infección de garganta, se mezclan unas cuantas gotas de salsa o tintura de chile con tintura de equinácea (Echinacea spp.) y regaliz (Glycyrrhiza glabra). Para reforzar la circulación y mejorar el flujo sanguíneo de las manos y los pies, se añaden pequeñas cantidades de chile de forma rutinaria a la comida.

El chile también combina bien con remedios específicos como la garra del diablo (Harpagophytum procumbens) para tratar problemas como osteoartritis y la fibromialgia, que suelen provocar que la circulación de las zonas afectadas sea mala.

El efecto estimulante general del chile también sirve para tratar el hipotiroidismo leve y también ayuda a reforzar la circulación y a mejorar el ritmo del metabolismo. Investigaciones recientes señalan que es posible que aumente la actividad anti cancerígena de otros remedios antioxidantes.

Aunque de momento los datos solo se basan en las pruebas realizadas en el laboratorio, los científicos han descubierto que cuando se combina una parte de un preparado de chile con 25 partes de concentrado de té verde, por lo que la actividad anti cancerígena de esta combinación es cien veces mayor que la del té verde solo, lo que sugiere que el chile puede tener un impacto muy importante en la actividad medicinal de otros alimentos y remedios herbarios.

El chile tiene propiedades antisépticas y protege contra las infecciones gastrointestinales. En los países tropicales se suele añadir a la comida para reducir riesgo de intoxicación alimenticia. En pequeñas cantidades, refuerza los sistemas digestivos débiles y estimula el apetito, sobre todo el de los ancianos, aunque es eficaz para cualquiera que tenga un sistema digestivo que funcione mal.

Para aliviar las náuseas y la sensación de saciedad, añade una pizca de polvo de chile a un té o una tintura de manzanilla (Chamomilla recutita). Curiosamente, el chile puede ser un eficaz remedio para tratar la diarrea.

No es tóxico en dosis normales, pero hay que tener precaución al ingerir o manejar productos que contengan chile, ya que puede provocar dolor intenso y quemaduras, así como dermatitis.